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El Aterrador y Maravilloso Mundo Abikú

 

“ABIKÚ”

“El Aterrador y Maravilloso Mundo Abikú”

“Abikú, el interminable Ciclo”

La palabra Abikú se compone de Abi, áquello que poseé Ikú, siendo el significado de Ikú, muerte;

Lo que se traduce como:

“Predestinado a morir”, ó “Nacido para morir”

Los Abikú son considerados Seres Espírituales

El fenómeno Abikú es muy popular en la Tradición oral de África Occidental, especialmente entre los diferentes grupos Étnicos de Nigeria

Es frecuente encontrar

Talismanes, Fetiches ó Amuletos,

Los Abikú son una de éstas Creencias Ancestrales

Existe una Creencia en la Cultura Yorubá sobre los Abikú que son los niños que hán nacido para un corto tiempo después morir voluntariamente

Lo que ocurre es que cumplimentan una y otra vez el Ciclo de muerte y renacimiento,

A veces, el mismo niño nace muchas veces diferentes en la misma familia

El fenómeno Abikú, en la conciencia mística de África, es una experiencia aterradora

La idea más generalizada sobre los niños Abikú, los coloca en los Bosques, en las zonas deshabitadas donde abundan los Espíritus malignos ó Demonios, que sufren de hambre, sed y frío y están siempre tratando de mejorar su condición mediante la introducción en los cuerpos de los niños recién nacidos

Hay muchas más creencias alrededor de Éllos;

No hay un Ciclo de vida estándar para Éllos y durante su estancia

en el Mundo humano buscan la compañía del otro transformándose de adulto a niño, para éllo, además ansían el Poder, el interminable Ciclo de muerte y renacimiento puede ser difícil, por lo que en el fondo envidian la mortalidád de los Seres Humanos

En un intento de romper éste Ciclo, los Padres del niño Abikú, con la ayuda de los Sacerdotes y Adivinos realizan Rituales para romper la relación entre los Abikú y sus Álmas gemelas;

Con el fin de hacer eso, tienen que encontrar los lazos Espírituales que unen a los Abikú al Mundo de los Espíritus y destruirlos

Existen Ebbós para quebrar ese pacto del Espíritu con la Sociedád de los Abikú,

permitiendo así, que el Espíritu (la persona) viva por más tiempo en la Tierra

Éstos Rituales también incluyen hacer cicatrices en el cuerpo del niño muerto, negándose a proporcionarle entierro decente y en algunos casos la mutilación

del cuerpo del Abikú muerto

Al morir, se coloca una marca en el cuerpo de éstos niños, principalmente en la cara, el pecho, ó en algún lugar visible para que las personas los reconozcan como Hijos Espírituales, si finalmente vuelven a renacer a la vida, la marca de identificación se convierte en frecuente entre los niños Abikú

En la Tierra de los Yorubá, se cree que los Abikús son niños que tendrán pasaje corto por la Tierra, ó sea, no vivirán por muchos años, yá que pertenecen a una Sociedád de Espíritus, donde la regla es venir a la Tierra (en carne) pero vivir sólo por un corto periodo en esa Materia

Se sabe que antes de encarnar la Materia, el Espíritu se compromete con la comunidád de los Abikú, a la cual pertenece, de volver lo más rápido posible, estableciendo inclusive, fecha y hora de partida

Tambien se cree que cuando nace un Abikú significa que la familia tiene deúdas Espírituales que pagar;

Por eso surge el  nacimiento de un niño que necesitará de muchos cuidados Espírituales para evitar su muerte prematura, lo que siempre es un sufrimiento para los Padres

Así como el nacimiento de “Ibéjís” (gemelos) es una gran honra y una gran alegría para la familia, el nacimiento de un Abikú es señal de problemas y de preocupaciones

Esos Espíritus pertenecen al Egbé Abikú y no a un Egbé de la Tierra;

Por eso su fuerte conexión con el Orún (Cielo) y su necesidád de siempre intentar volver a su Egbé, lo que puede causar la muerte prematura del niño entre el primero y el séptimo año de vida y si logra pasar esa etapa, volveria con sus Espíritus amigos antes de los quince años

Los Abikú se dice que están en constante ir y venir entre nuestro Mundo y el Mundo de los Espíritus, pero hay veces que cuando el recién nacido vé por primera vez el rostro de su Madre, decide detener el Ciclo implacable de muerte y renacimiento

Si embargo después de nacer, si la Madre vé a su Hijo ir menguando poco a poco y sin causa aparente, llega a la conclusión de que un Abikú há entrado en Él, ó como los Nativos con frecuencia expresan,

que há dado a luz a un Abikú y que está muerto de hambre porque el Abikú está robando todo su alimento

A veces, el niño recupera su salúd y se cree entonces que éste procedimiento há sido eficáz y que el Abikú han sido expulsado,

En cambio, si ninguna mejora se lleva a cabo ó el niño sigue creciendo débil, los esfuerzos de la Madre para sacar al Abikú se focalizan haciendo pequeñas incisiones en el cuerpo del niño para causar dolor al Abikú y hacerle salir

El pobre niño grita de dolor, pero la Madre endurece su corazón creyendo que el Abikú está sufriendo por igual

Ahora bien, limitarse a dár una explicación como ésta, es dejar incompleto el concepto de ser Abikú como parte del ciclo de la reencarnación dentro del proceso de purificación del Karma, por éllo es necesario complementar éste misterioso y poco entendido Ciclo de vida y muerte

Un Álma antes de nacer mantiene una conversación con el Dios Creador, estableciendo de común acuerdo cuál será su destino una vez que haya reencarnado, así que si es necesario nacer en condición de Abikú para completar su Evolución Espiritual, le dará a escoger quiénes serán sus Padres, sus Hermanos e incluso (dependiendo de la edád hasta que vivirá), a su novia, sus amigos y enemigos, profesores, vecinos y demás personas, etc…

No hay posibilidád de que ningún detalle de cualquier reencarnación quede al azar, ni sea marcada por la parcialidád ni mucho menos a partir de hechos casuales, yá que a su vez los Padres del Abikú, por separado y estando en calidád de Álmas igualmente antes de nacer, también tendrán oportunidád de seleccionar quiénes serán sus Abuelos, Padres, Hermanos, Tíos, novios, amantes, amigos y rivales, profesores, sus estudios, empleos y jefes, las enfermedádes de las que habrán de morir y aquí viene lo más importante;

Podrán elegir a la respectiva pareja sentimental con la que habrán de casarse, quiénes y cuántos serán sus Hijos producto de ese matrimonio e incluso sabrian si uno sus descendientes será un Abikú

El 100 % del Karma de una persona, está compuesto por un 50% de Karma individual y 25% de cada uno de los Padres, ésto está en los Signos de Ifá como por ejemplo:

“Oshé Bilé”

Donde se heredan las riquezas de los Padres, pero también sus iniquidádes y sus enfermedádes, pues es un Ifá de herencias en general,

Ó en:

“Ofún Gandó”

Donde marca la pérdida de un Hijo, porque el Padre no supo frenar a tiempo los malos sentimientos que heredó de Él

Como se puede observar nuestros Padres no están puestos al azar en nuestras vidas, están enlazados Kármicamente con Nosotros

A partir del entorno anteriormente descrito, debe verse a los niños que nacen para morir como una de las millones de opciones que existen para mantener en el Universo Celestial el equilibrio entre la vida y la muerte, entre lo material y lo Espíritual e incluso entre lo que algunos definen como lo bueno y lo malo… ó en su defecto, si desea verse cínicamente puede reflexionarse la cuestión del Karma y la reencarnación como un tipo de “Exclavitúd Perfecta”, de la cual quizas algún día se sabra la verdád con exactitúd

Numerosos Creyentes aseguran erróneamente que el Karma y la reencarnación son conceptos de “Filosofías Orientales”, que no forman parte de la “Cosmovisión Africanista”, de los Yorubá, sin embargo, en el Libro Sagrado de “Los 256 Odús y Omólú de Ifá”, son numerosos los Signos que hablan de éste controversial tema, como por ejemplo:

“Oyekún Kaná”

Del cual nace el Camino de la reencarnación

“Oyekún Iká”

El Ifá de la reencarnación y la Ley del Karma

“Oyekún Ireté”

Donde surge la necesidád de la reencarnación

“Ogundá Meyí”

En el que los descendientes y las subsiguientes reencarnaciones de los seguidores que originalmente vinierón a la Tierra se convirtierón en los Sacerdotes e Hijos de éstas Divinidádes, hasta la eternidád

“Iká Odí”

Que aclara que es un Ifá de reencarnación pues en la anterior vida fué Odí Iká

Por lo tanto es indispensable cerrar etapas sobre éste tema tan  controversial porque la vida para vivos y muertos sigue siendo un misterio (aúnque para el caso de los desencarnados suene muy contradictorio), no debemos olvidar que cualquier Abikú vive a lo máximo hasta los 15 años de edád, así que si estamos ante un niño que alcanzó a nacer, fué bautizado, tuvo Ceremonial funerario y fué sepultado bajo cualquier Creencia Religiosa;

Se recomienda a los Padres que se hagan un despojo Espíritual (concretamente para que aleje a los desencarnados), y para garantizar que el Álma de su Hijo/a siga su Camino en Paz hacia el nuevo Mundo.

La herencia de los Antiguos por sus Creencias, Historias y Ritos de su práctica Religiosa y Cultural, se adaptan y se aplican en cualquier tiempo, con mucha Sabiduría, y con mucha propiedád

En su tiempo, no se tienen referencias del aborto, sino en contraste, el esfuerzo por mantener la vida, inclusive en cantidád

Para la práctica Adivinatoria, identificamos hoy en día muchos de éstos Abikú, que percibimos en un segundo grado, muchos que son

“Creados”, comienzan a existir por ingerencia

del Ser Humano por medio del “Aborto”

Es algo simple de entender y ver por óptica y lógica Astral/Espíritual que no podemos simplemente borrar de nuestra mente e inteligencia, ó en el peor de las hipótesis, no podemos ignorarla

En instante donde está fecundado el óvulo al lado del espermatozoide, ésta sustancia existente nueva se le proporciona yá Álma y el Espíritu, que los Cristianos llaman:

“El Angel del Protector”

y los Yorubá llaman:

“El Álma del Orísá”

(Orísá de cabecera), éste fenómeno consiste en la Teología Yorubá, en la leyenda de “Ajálá”

Cuando la ejecución del aborto, propiamente dicho, el Ser Humano supuestamente ejerce su derecho de eliminar eso que es un “Feto”;

Más solamente elimina la parte material, el cuerpo, que Él creó con el acto sexual de la procreación, el matar de la forma definitiva el embrión, ó sea el Feto;

Pero ésta Materia que yá está provista de Álma y Espíritu

¿Adónde se vá?

Yá que no fué completamente Creado al nacer:

Su Álma y su Espíritu;

¿Qué se hacen?

¿Para dónde se ván?

Éste análisis no se hace generalmente y es de elevada consideración,

¿Tendrá éste acto consecuencias?

Basado en las constancias más diversas a través de los Consultores, por más de dos décadas, los síntomas del postaborto, la presencia de esa “Figura”, que aparece de una forma genética, derivada y oriunda de generaciones pasadas, ó que son provocadas a volver en la misma generación, y de las que se volverán en nuestros descendientes, y de la forma más inesperada posible

La gran mayoría de los Seres que se tienen con deformidádes, enfermedádes serias, muertes prematuras, tienen grandes posibilidádes ser Abikú fabricado por el mismo Ser Humano

Hoy en día, cuando un nuevo niño muere, tiene mucha posibilidád de ser un Abikú que se está volviendo al “Cielo”, así como persiste la probabilidád a volverse en un Hijo siguiente, aún en la misma generación ó la siguiente pero siempre dentro de la misma familia

Cuando un niño está muy enfermo y corre riesgo de perder la vida, debe investigarse en la familia si la Madre há tenido caso de aborto ó muerte prematura, es muy posible que así sea

Las reacciones más de la Madre que del Padre, en caso del aborto, porque muchas veces el Padre no tiene conocimiento ó no participa de la decisión en su vida y en su día a día son sintomáticas

En desequilibrio generalizado, en la vida personal, el trabajo, la  casa, en los estudios, nada dá seguro, nada vá bien, se apena, depresión, pesimismo, carencia del animo, aparentemente todo tendría que estár bien, pero las cosas “no ván así”

Es la influencia de “Áquel Ser”, eso que contrario a las Leyes de la Naturaleza, fué eliminado “Físicamente”, lo cual es un hecho grave para el Plano Celestial, próximo, de los Padres, afectando sus vidas con éstos síntomas en el Futuro

Así mismo y por cuestión de justicia no podrá un Abikú que fué “Generado” por una familia, aparecer en otra, que nada tiene que considerar con el acto irresponsable de otros, y percibe que un niño que nace deforme de una cierta forma, ó con una enfermedád seria de peligro de muerte, donde quienes realmente sufren la plenitud por Éllos, son sus Padres, porque el dolor interno es mayor que el dolor físico, y si el niño yá nace de esa forma, Él no conocerá lo que es ser saludable, no percibe y no se imagina como se debe sentir alguien normal, por lo tanto su dolor ó problemas, para sí mismo es normal y adaptable para Él

Ésta  situación puede y debe ser tratada no sólo en el Campo Espíritual;

Los Ancestros nos hán dejado instrumentos dentro de las Creencias Yorubá, para solucionar éstos problemas haciendo Ebbós con ofrendas específicas, de los cuales se valen con el mismo principio que se aplicó en los Países Yorubá, “para tratar de engañar” a los Abikú

Mucho si se puede mejorar y modificar, evidentemente que habrá  algunos casos donde el nacimiento es irreversible, pero si puede ser detectado por el Babálorísá ó la Iyálorísá competente, donde son avisados a traves de la Adivinación, que la Madre podría traer un Hijo Abikú en su vientre

Por medio de Ebbós y  ofrendas se puede evitar que el niño venga deforme ó con algún problema serio, que en la realidád, nada más son un “regreso bajo forma de castigo” de nuestros actos ó de las generaciones pasadas, de un proceso que nunca fué tratado ó interrumpido

De ésta forma una vez que el aborto es una situación que trasciende a la mediación de las personas, es algo ligado directamente a la Naturaleza, y por lo tanto a su Creador, se modifica ó se escapa de la “Ley de los Hombres”, pero nunca de la “Ley Divina”

Es por ésto el hecho del porque ninguna Religión de la Tierra permite el aborto

Un aspecto a considerar obligatoriamente una vez que haya fallecido un niño Abikú es que no se puede dejar que esa Álma quede pegada a cualquiera de los Padres, así como tampoco se le debe solapar que se convierta en un obstáculo para el futuro crecimiento ó reproducción de la familia ó de la realización del hombre y la mujer involucrados en la procreación, como pareja ó yá separados, (ésto último por la razón que sea)

También deberán hacer una purificación de su Astral todos Áquellos que estuvierón involucrados en el aborto, (si éste fué provocado)

Áquellos familiares ó allegados que participarón indirectamente en el suceso, yá fuera porque sugirierón la Clínica, recomendarón a la persona que se encargó del legrado, colaborarón con todo ó parte del dinero, contribuyerón con el transporte ó proporcionarón cualquier tipo de ayuda (ésto tiene que ver más con cuestiones Karmáticas que con alguna venganza por parte del propio Abikú)

Yá lo dice el refrán:

“Peca tanto el que mata a la Vaca, como el que le agarra la pata y como el que lo vé todo y no dice nada”

Pero si el embarazo se complicó y el Feto se mal logró, ó sea no fué intencionalmente la perdida, se sugiere lo siguiente si es que la persona no desea inmiscuirse en cuestiones Religiosas:

La Madre que abortó (de forma natural ó inducida), debe hacer un muñeco de masa de migajón de pan,

(exclusivamente blanco) y bautizarlo con Agua Bendita bajo el nombre que se hubiera pensado ponerle en vida a ese Ser, aúnque éste nombre sólo haya pasado por su cabeza una sola vez, incluyendo los apellidos de los Padres

Una vez hecho ésto se deberá ir a un Panteón para darle Santa sepultura en la orilla de la tumba ó Cripta que más le llame la atención, se le hace una oración y se le dejan flores blancas (preferiblemente rosas)

En caso de que el Padre sea quien tenga la inquietúd ó perciba que alrededor de su vida giran consecuencias del aborto, también puede hacerlo

Es de suma importancia que ésto se haga antes de que se cumplan los nueve meses del fallecimiento del Bebé, y es fundamental que después de la Ceremonia, no se vuelva a poner un pie jamas en el Cementerio que se haya elegido

Despúes de ésto se debera montar su ofrenda de tamaño menor, al frente de su Boveda Espíritual familiar y de preferencia en una mesita de madera, la cual tendrá sobre un mantel blanco, dulces tradicionales de azúcar, flores, caramelos y una vela grande (blanca), que se encenderá antes de las que se coloque las ofrendas a los Antepasados (no se debe incluir ni alcohol, ni fotografías, ni cigarrillos ni alimentos)… para el caso de áquellos Países que manejen las conocidas calaveritas de azúcar, se sugiere conseguir una con el nombre del Bebé, ó varias si es que la mujer haya sufrido numerosos abortos

Una vez montado todo se procede a meter el Álma del ó los Bebés al Altar, dando un golpe en el centro de la mesa por cada uno de los Abikú (si es que son Ibéyís), a manera de llamado, mientras se dice en voz alta el nombre y apellidos como se hubieran llamados en vida

Es importante señalar que una ofrenda de Egúngún  (muerto familiar) bien montada es áquella que se programa de manera de que el Altar tenga su entrada y salida para que los Ancestros lleguen, disfruten de las atenciones y sigan su camino sin que se queden atraídos por la “Luz” del Altar ni por la energía presente de los Seres vivos

En caso de que en el Padre ó la Madre desaparezcan ó fallezcan, los síntomas de la presencia de un Abikú, jamás deberá volver a ofrendarse algo ni citarse al fallecido ni mucho menos colocar fotografías dentro del Altar en futuros festejos del Día de conmemoración del muerto

A cualquier niño que haya fallecido en condición de Abikú nunca se le deberá pedir ayuda para solucionar ningún tipo de problemas como en ocasiones marcan los principios del Espíritismo, la Osá e Ifá en términos de mantener contacto con los antepasados

Si el Abikú falleció en la pubertad, NUNCA deberá buscarse a un Espíritista para contactarlo y tratar de saber cómo se encuentra ó si necesita “algo”, sobre todo si el Médium (a cambio de un abusivo cobro extra), se ofrece a prestar su cuerpo para que el niño hable directamente con sus familiares

Hacerlo puede provocar que el rencor hacia los Padres se reavive (si falleció como consecuencia de un aborto), ó en el peor de los casos podría provocarle un retroceso de hasta diez años de los nuestros (veinte de Éllos), aúnque para el desencarnado se pueden convertirse en cientos de años, en su Camino para alcanzar la siguiente reencarnación en otro cuerpo.

Si una mujer, del País Yorubá dá a la Luz una serie de niños que nacen muertos ó que mueren a corta edád, reza la Tradición que no es la venida al Mundo de varios diversos niños, sinó de diferentes apariciones del mismo Ser (para Éllos malefico), llamados Abikú (Él que nace para morir), quien se cree que vá a venir al Mundo  por un breve momento para volver al País de los Difuntos, Orún (Cielo), varias veces

Pasa así su tiempo, yendo y viniendo del Cielo hacia el Mundo y viceversa sin permanecer aquí por mucho tiempo, para el gran desespero de sus Padres, deseosos tener niños vivos

Ésta Creencia se encuentra en los “Akán Odú”, donde la Madre es llamada:

“Awómawú”

(el cargador de niños en el Mundo para la muerte)

Encontramos la información con respecto a los Abikú en ocho Itán Odú (historias) de Ifá, el Sistema de Adivinación Yorubá, clasificado en el Odú 256 (Señales del Ifá)

Éstas Historias demuestran que el Orún del Abikú forma una Sociedád en el “Egbá” (Cielo), presidido por “Iyájansá” (Madre que palpita y se vá) para las hembras, y “Olókó” (Jefe de la reunión) para los varones

Pero es “Aláwáiyé” (Rey de Awáiyé), quien es llevado al Mundo por primera vez en su Ciudád de Awáyié

Allí es donde está el Bosque Sagrado del Abikú, donde los Padres del Abikú ván a llevar ofrendas de modo que estén en el Mundo

Cuando vienen del Cielo para la Tierra, el Abikú pasa los límites del Cielo delante del Protector de la puerta, Orún del Oníbodé, sus compañeros Abikú ván con Él hasta éste lugar en donde se despiden y se dicen:

“Nos vemos pronto”

Los que parten hacia la Tierra, declaran el tiempo que ván a estár en el Mundo y qué harán y le prometen a sus amigos que no estarán mucho tiempo aúsentes

Éstos niños a pesar de todos los esfuerzos de sus Padres, volverán al Cielo para encontrarse con sus amigos nuevamente

Los Abikú pueden estár en el Mundo por períodos más ó menos largos pero nunca pasan los quince años antes de partir

Una Abikú femenina llamada:

“Á morté ós púniú”

(muerte que castiga)

Declara delante de Orún del Oníbodé que nada que sus Padres hagan será capaz de retenerla en el Mundo, ni regalos, ni dinero, ni ropas, ni nada que les ofrezca, ni todos las cosas que quieran hacer por Élla, atraeran sus miradas, ni nunca le satisfarán

Un Abikú varón, llamado:

“Iléré”

Dice que rechazará el alimento y todas las cosas que deseen darle en el Mundo;

Solo aceptará todo ésto en el Cielo con sus inseparables amigos

Cuando Aláwáiyé llevó doscientos ochenta Abikú al Mundo por primera vez, cada uno de Éllos había declarado, al pasar la barrera del Cielo, el tiempo que estariá en el Mundo:

Uno de Éllos propuso volver al Cielo el día que viera a su Madre

Otro, iría a esperar hasta el día que sus Padres decidieran casarse

Otro, que volvería al Cielo, cuando sus Padres concibieran a un nuevo Hijo

Otro, dijo que regresaría, el día que comenzara a caminar

Otros prometierón a

“Iyájansá”, (quien dirige su Sociedád en el Cielo), respectivamente, regresar en siete días, ó cuando comenzaran a caminar, ó cuando comenzaran a arrastrarze por el suelo, ó cuando comenzaran a tener dientes, ó cuando pudieran mantenerse en pie por si solo

Nuestras Historias del Ifá nos dicen que ciertas ofrendas hechas con conocimiento de la causa son capaces retener en el Mundo éste Abikú y de hacerles olvidarse de sus promesas de ir de vuelta, rompiendo así el Ciclo de sus constantes idas y vueltas entre la Tierra y el Cielo, porque una vez el tiempo marcado para volver haya pasado y no puedan cumplir su promesa, sus compañeros se arriesgan a perder el Poder sobre Éllos

☆☆☆☆☆☆

En éstas cuatro Historias que siguen, las ofrendas se componen de un tronco del Árbol de plátano y de otras cosas

Uno solamente de los casos dichos, el tercero, explica la razón de éstas ofrendas:

Un Cazador que estaba en el momento de la travesía de unos Abikú, escuchó cuáles eran las promesas hechas por tres Abikú que marcarían su tiempo de regresar al Cielo

Uno de Éllos prometió regresar de la Tierra cuando el fuego que su Madre usara para preparar sus papillas, se acabara por falta de combustible

Otro prometió que regresaría cuando el paño que su Madre usara para cargarlo se le rompiera

El tercero dijo esperar para morir el día donde sus Padres le dijeran que habian decidido vivir juntos

El Cazador al escuchar ésto fué a visitar a las tres Madres en el momento donde están estaban dando a la Luz a sus niños Abikú y las aconsejó así:

A la primera, que no permitiera que se quemara enteramente la leña debajo de la olla donde cocinaria las papillas para su Hijo

A la segunda, que no permitiera que se le rasgara el paño que usariá para cargar a su Hijo, que usara un paño de buena calidád, y que fuera fuerte

A la tercera le recomendó no especificar ni anunciar cuando sería el día donde su Hijo tendría que ir a vivir para la Casa de su Marido

Las tres Madres fuerón entonces a Consultar la suerte con Ifá, y se les recomiendó a Éllas que hicieran Ebbó, respectivamente con ofrendas de un tronco del Árbol de plátano, piel de una Cabra y de un Gallo, obstaculizando así la manera y el tiempo que los tres Abikú habían marcado para volver de regreso al Cielo

La primera instalaria un tronco del Árbol de plátano en el fuego, destinado para cocinar la papilla de su Hijo, antes que Él se apagara, el tronco del Árbol de plátano, lleno de una savia esponjosa, no podría quemarse del todo, y el Abikú confundido, viendo que no encontraria la leña consumida por el fuego, diría que el momento de su salida todavía no había llegado

La piel de la Cabra se ofreció para que le sirviera a la segunda Madre de paño fuerte que al usarlo para cargar a su Hijo, éste nunca se rompiera y así al Abikú del niño al no encontrar que éste paño se rasgaría no iba a poder cumplir su promesa

No se sabe exactamente el ofrecimiento del Gallo, pero la Historia cuenta que cuando llegó la hora de decir al Hijo que tendría que ir a vivir a Casa de su Marido, los Padres no le dijerón nada al niño y bruscamente lo enviarón sin avisarle

Éstos tres Abikú no pudierón mantener la promesa que habían hecho, porque no habían sucedido las circunstancias que debían anunciar su salida de la Tierra tal como lo habían declarado delante del Orún del Oníbodé

Debido a ésto el Abikú de éstos tres niños no iba a morir más;

Habían seguido entonces otro Camino dejandolos tranquilos en la Tierra

Ésta historia con algunos detalles ilustra el mecanismo de ofrendas y de su buena función;

No es su lado anecdótico de la Leyenda el que interesa aquí, sinó la tentativa de la demostración de los Yorubá que la suerte y el destino se puede modificar ó cambiar en cierta medida, cuando se saben ciertos secretos y se hace el Ebbó adecuado y marcado por Ifá

Entre las ofrendas que se llevan a cabo aquí en la Tierra, aparecen, en el primer plano las Plantas Litúrgicas

En el País Yorubá, los Padres para proteger su Abikú de los niños e intentar retenerlos en el Mundo pueden dedicar ciertas prácticas, por ejemplo, hacen incisiones pequeñas en las juntas del niño y se frota Atín allí (se hace polvo negro con Ossúm, las Hábas Litúrgicas y las hojas en éste extremo);

Tambien hacen para atar a la cintura del Ondé del niño un Talismán hecho de éste polvo exactamente negro, contenido en una bolsita de cuero

En la Creencia de los Indios Nativos Americanos se le llama:

“Bolsa Medicinal”

La acción protectora buscada en las hierbas expresada con fórmulas de encantamiento, se introduce en el cuerpo del niño por las incisiones y fricción, así la parte del polvo negro, contenida en la bolsita de Ondé, ésto representa un mensaje no verbal, una especie del material y la ayuda permanente del mensaje dirigido para los Elementos Protectores contra los Elementos Hostiles, siendo ésta forma de expresión menos efímera de la de la palabra

Éstas son siete de éstas prodigiosas hierbas:

“Abíríkolo”

(el lachnophera crotalaria, los papilolionacaae)

“Agídímagbayin”

(no identificado)

“Ídí”

(ivorensis,

combretacae del terminalia)

“Ágborin de Ijá”

(no identificado)

“Crisálidas de Lará”

(ricinus communis rojo del mamona)

“Olóbutojé”

(curcas, euphorbiaceae del jatropha)

“Eméré de Ópá”

(americano, los sterculiaceae del waltheria)

Se ofrecen éstas hojas que constituye una especie del mensaje, seguida por un encantamiento

En otra Historia, se hace alusión a los “Xaorós”, anillos proporcionados con guizos, usados en los tobillos de los niños Abikú, para que a su movimiento aúsenten los amigos que intentan venir a buscarlos en el Mundo y recordarles sus promesas a Éllos

De hecho sus amigos no aceptan así tan fácilmente la carencia de la palabra del Abikú, refrenada en el Mundo por las ofrendas, los encantamentos y los Talismanes preparados por los Padres, de acuerdo con el consejo de los Babálawó

Éstas son algunas de las ofrendas:

“Oká”

(carpeta del inhame)

“Obélá”

(especie del caruru)

“Ekúru”

(usado fuera de habas y del guisado en leves)

“Dindin de Erán”, “Dindin de Ejá”

(carne y fritos de los pescados)

No siempre éstas precauciones y ofrendas son suficientes para sostener a los niños Abikú en la Tierra porque usualmente contra los Abikú no hay remedios

Iyájansá es muchas veces más fuerte y hará lo imposible por atraerlos por fuerza al Cielo;

Élla no deja que funcione lo que las personas hacen para retener a los niños en la Tierra

Los cuerpos del Abikú que mueren así, a la fuerza, se mutilan con frecuencia,

De modo que dicen, pierdan sus atractivos y sus amigos en el Cielo no deséen jugar con Éllos, y sobre todo para que éste Espíritu Abikú maltratado de ésta manera, no desée más venir al Mundo

Éste Abikú del niño recibe en su nacimiento, nombres particulares;

Algunos de éstos nombres provienen de saludos tradicionales

Pueden ser clasificados como nombres que establecen su condición de Abikú;

Nombres que les aconsejan a Éllos que permanezcan en el Mundo y les indican que las condiciones para que el Abikú regrese no sean favorables;

Nombres con promesas de buen trato en caso que se queden en el Mundo

Con frecuencia se encuentran en el País Yorubá, éstos nombres en adultos ó los velhinhós que gocen de buena salúd, muestra de que muchos Abikú están con favor en

el Mundo, quizás a causa de las Álmas piadosas, ó de todas esas precauciones, haciendole caso a Babá Orúnmilá y a la intervención de los Babálawó

ALGUNOS NOMBRES DADOS AL ABIKÚ SON:

“Aiyédún”

(la vida es caramelo)

“Aiyélagbé”

(estamos en el Mundo)

“Akúji”

(cuál es difunto, se despierta)

“Bánjókó”

(uno se sienta abajo conmigo)

“Dúrójaiyé”

(debes gozar de la vida)

“Dúróorííke”

(sea Ustéd, que Ustéd será mimada)

“Ébélokú:

(el peticiones de modo que sea)

“Ilétán”

(la Tierra acabada, no tiene más Tierra para la encaja)

“Kójékú

(no conciente en morir)

“Kókúmó:

(no muere más)

“Kúmápáyíí:

(la muerte no toma éste de aquí)

“Omótúndé”

(el niño se volvió)

“Tìjúikú”

(avergonzado de la muerte, la muerte se vá para no matarle)

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