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UN LLAMADO DE IFÁ A LA REFLEXIÓN, LA CORDURA Y A SU DIGNA REPRESENTACIÓN

      Si queremos saber cuánta sabiduría hay repartida en el universo, sólo tenemos que  disponer de nuestra voluntad para dirigir nuestra atención a la belleza natural que nos rodea y allí, en el lugar más sencillo y cercano de nuestras casas, viviremos momentos de superlativa armonía y profunda calma con solo admirar la alta ingeniería que nos ofrece una flor silvestre o el suave toque de una brisa fresca como saludo de la vegetación verde de un paraje que le ofrece sombra y cobija a pequeños pilluelos alados o un suelo que le suministra material de construcción a las hormigas maestras de la arquitectura. Todo esto es posible porque la naturaleza está diseñada para ofrecernos paz y armonía, además de una simetría apropiada para la creación de pensamientos fértiles, orden en el trabajo interno de nuestras células y una sintropía (patrones orden) anatomo-fisiológica que produce larga vida.

Ese diseño está fundamentado en una información que abarca un universo que se extiende a lo infinito y que guarda las leyes, principios y arquetipos (modelos) que produce el movimiento al cual le llamamos VIDA.

Esa información es la que conocemos como Ifá y el diseñador y fuente inconmensurable que la facilita es Òlódumarè. Nosotros como humanos somos parte indisoluble de ese ambiente ingenioso universal y para vivir en él, necesitamos reflejar esa armonía y sabiduría. Somos una imagen del Gran Arquitecto Òlódumarè, por lo tanto, reflejar paz, armonía, y sabiduría es una condición sine qua non (esencial, absolutamente necesaria) si queremos reflejar esa imagen.

Esto significa que todo lenguaje soez, vulgar, grocero, chabacano y obsceno, no es digno de estar en la boca del que lleva el mensaje sublime, puro, armonioso y de alta energía de Ifá. El signo de Otura Irá (Ogundá) nos dice que “la sabiduría de Ifá se expresa con la miel en los labios.” “Siempre que nos levantamos, es sabiduría es lo que debemos enseñarnos los unos a los otros, para evitar crear los cimientos de la estupidez.” (Òtúrúpọ̀n-Ọ̀wọ́rín).

Siendo la información universal, Ifá es utilizado por todos, por aquellos que lo practican litúrgicamente (babalawos, oriatés, babaloshas e iyaloshas) así como por aquellos que son ingenieros, abogados, doctores, educadores, políticos, artistas, filósofos, agricultores, manufacturadores, negociantes etc.

La discrepancia injuriosa, que existe en cualquiera de estos sectores, la dicotomía agresiva, y el mal gusto expresado en cualquiera de estas esferas, son manifestaciones de los irunmole o ayewo que se rebelaron contra Òlódumarè (Irosùn-sa) y decidieron traer la destrucción a la tierra porque les fue quitado el poder de crear.

Sólo tienen el poder de destruir (Ogbe Ofun). “Nadie sabe lo suficiente como para contar los granos de arena del mar o encerrar sus aguas en un pañuelo.” (Obara meji).

El señalar errores cometidos por otros es sólo una expresión de arrogancia, no amor por Ifá. Ogbe -Ate nos enseña claramente que solo Òlódumarè es el dueño del juzgar, y si hemos tenido que iniciarnos ha sido por nuestra falta de conocimiento y sabiduría” por eso que nos exorta a “reiniciarnos utilizando la sabiduría de Ifá”, esto significa que debemos repetir la conducta apropiada enseñada por Ifá diariamente hasta que hayamos logrados circuitos neuronales que conviertan esa conducta en nuestros hábitos diarios.

El signo Ogbe-Turále nos relata que cuando Ogbetua quizo despertar a Orúnmila (representante de la sabiduría) utilizando su propia intuición y experiencia, fracasó a pesar de la cantidad de sacrificio animal que había hecho para ello.

Sólo logró su objetivo cuando se arrodilló (expresión de humildad) y se declaró ignorante.

Esta historia indica que la humildad es la única que nos permite aprender y nos impide hacer alarde de cuanto sabemos. Esto nos protege.

Es por eso que, después Obge tua le pidió a Orunmila humildemente que lo mantuviera despierto ante su sabiduria.

Ogundá-Be-Ede nos relata la ocasión cuando tres babalawos estaban contendiendo con tres sabios para probar quienes sabían más, y ambos grupos se dieron cuenta de su ignorancia porque las respuestas sobre los temas fueron dadas sólo por Ifá.

Entonces, no es un tema de quién sabe más, porque es Ifá el único que sabe.

Se trata de quien aplica más, los sabios consejos de Ifá.

Quien muestra una mejor conducta saturada de iwa (buen carácter), quien tiene un leguaje más decente, quien muestra más humildad, quien es más bondadoso, quien muestra más respeto por el prójimo que nos escucha, que son esos hijos, madres, esposas, que están en las redes a la expectativa de un lenguaje sabio que los enseñe y los eduque y no un mensaje de odio y soberbia que los deprima. Hay un público en los medios que ignora qué es Ifá, hambriento y necesitado de un alimento espiritual, de una verdad que crea cristales de esperanza en nuestro cuerpo como lo expresa Babá Ejiogbe y fue probado científicamente por el Dr. Masaru Emoto.

Este público es el que nos reta a la perfección de nuestro Orí (Orí Àpéré) tal como lo enseña Irete-Ofún. Atraigamos a ese público hacia Ifá con mensajes de amor y sabiduría con decencia y respeto, pues es la única forma posible de sentirnos orgullosos de poner el nombre de Ifá en nuestros labios.

Todos hemos cometidos errores en nuestras vidas y en el aprendizaje diario estamos expuestos a que así sea.

Lo importante es saber cuánta humildad tenemos para reconocerlo y superarlo.

Esa es la verdadera grandeza del que quiere ser un digno representante de Ifá.

Òlódumarè todos los días nos perdona nuestras transgresiones, nuestras faltas, sean poca o muchas.

. ¿Porqué nosotros no podemos hacerlo con los demás?

Es sólo nuestra arrogancia la que lo impide.

El signo Ogundá meji nos relata que el sirviente de Obatalá, Abẹ-Șékété a quien el tenía como un hijo, se acostó con la esposa de Obatalá.

Debido a esta ofensa Obatalá lo despidió y no quizo saber más de él.

El sirviente acudió a todas las personas influyentes para que lo ayudaran a obtener el perdón de Obatala sin resultado alguno.

Por último se dirigió a Orúnmila para que fuera su mediador y lo logró, cuando Orúnmila llegó a la casa de Obatalá este no quizo abrirle las puertas, y Orúnmila le dijo que si las palabras que le iba a decir no eran ciertas que siguiera con la puerta cerrada, de lo contrario se la abriera, y le dijo seguidamente: “para que los ojos puedan ver, primero se tienen que abrir los párpados y para que un beb́é nazca, primero se tiene que romper la fuente en el útero.”

Acto seguido Obatala le abrió la puerta, pero le dijo que no le miraría a la cara, entonces Orúnmila le expresó: “no son los talones los que se muestran primero cuando los pies caminan hacia adelante, ni la uña le dá la espalda al dedo gordo del pie.” Cuando Obatalá le miró Orunmila cara a cara, le dijo yo no volveré a sonreír ante lo sucedido ni frente a Abe-Șekete.

Orunmila le replicó: “el agricultor sonríe cuando ve que sus plantas han mostrado sus frutos.”

Después Obatalá siguió objetando que él no podía perdonar lo que había sucedido y Orúnmila otra vez le contestó: “cuando la red ha atrapado a sus peces y sale del mar, deja escapar toda el agua.”

Finalmente Obatalá le respondió; “está bien yo perdono pero no olvido.”

Entonces Orunmila le replicó: “sino olvidas entonces te estas contradiciendo con todo lo que has dicho.

Esta es una gran enseñanza de Ifá que trae paz interna y salud. Podemos ver que en esta historia sobresale la humildad de Abe-Șékété de reconocer su error y pedir perdón y segundo, Orúnmila nos enseña que no hay razón alguna para no perdonar y abrigar resentimientos y rencor contra alguien.

Si de verdad queremos mostrar cuanto coraje tenemos, lo primero que tenemos que hacer es reconocer cuanto nos hemos equivocados y rectificar esos errores guiados por las enseñanzas de Ifá.

No importa que seamos artistas, médicos o un simple trabajador de la construcción, babalawo, oriaté, babalosha o iyalosha, nos hacemos grandes cuando reconocemos nuestros errores, sea públicamente o en privado, porque así es Ifá GIGANTE EN HUMILDAD.

“De una misma fuente no puede salir agua sucia y agua limpia al mismo tiempo.” (Oyeku-Ofun).

Si vamos a mencionar públicamente el nombre de Ifá, deje que de su boca brote la decencia y el respeto; la cordura y la paz; lo sublime y lo bello.

De esta ́manera nos convertiremos en la vitrina de la supersimetría de Ifá y será cuando único nos podremos sentir orgulloso y digno de pronunciar ese nombre ante aquellos que nos niegan y nos odian.

Eso fue lo que hizo que el loro blanco de guinea fuera entronado por Òlódumarè como su representante.

Nunca protestó ante los que le quisieron hacer daño, nunca se quejó, sólo dejó ver el plumaje blanco de la conducta decorosa, y la furia de los que le odiaban y envidiaban reflejado en los falsos colores que agresivamente le indujeron, solo se quedó en un intento que le valió el reconocimiento del altísimo. Reflexionemos sobre nuestra conducta (Iwori meji) Aquel que se fija en la paja del ojo ajeno no tiene forma de ver la viga que hay en el suyo.

Enseñe, no critique. Eduque, no juzgue. Estudie, argumente, aprenda y aplique. Sume, no divida y así usted estará contribuyendo a que Ifá brille en su universo dignamente y que se cumpla el mandato de Ogunda máa sa: EN LA UNION ESTA LA FUERZA.

Este es un mensaje que nos envuelve a todos en cada momento de nuestras vidas. ¡¡¡Los Amo!!! ¡¡¡Que Òlódumarè nos guie y bendiga en cada minuto de nuestras vidas!!!

Fuente Dr: Luciano Pulido

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